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Trump destroza a Marie Yovanovich en un discurso sexista: fueron suaves con ella

Trump destroza a Marie Yovanovich en un discurso sexista: fueron suaves con ella

Portador de defectos de carácter despreciable que abundan en su personalidad, la flagrante misoginia de Donald Trump a menudo se ve ensombrecida por su narcisismo y su incapacidad patológica para decir la verdad, en el recuento diario de sus faltas contra las expectativas de un comportamiento normal por parte del presidente de los Estados Unidos.

Sin embargo esta mañana, esa falta de respeto inherente hacia las mujeres era imposible de ignorarse durante la entrevista telefónica de Trump en su programa favorito Fox & Friends, mientras el presidente inventaba una nueva teoría de conspiración al acusar a la ex embajadora de Estados Unidos en Ucrania, Marie Yovanovitch, quién es una testigo formidable en la investigación del proceso de destitución contra Trump, detallando los planes políticos ilícitos de sus secuaces.

Trump parecía retratarse como la víctima de la discriminación contra los viejos blancos ricos y privilegiados en su interpretación de que Yovanovitch se salvó de duras críticas solo por ser mujer. Los comentarios de Trump indican que no tiene reparos en tratar a las mujeres de manera tan cruel y egoísta como trata al resto de la gente.

“Les dije:” ¿Por qué están siendo tan amables?” “Bueno, ella es una mujer. Tenemos que ser amables”, les comentó Trump a los anfitriones de Fox & Friends. “Ella es muy dura. Escuché cosas malas”.

Entre las “cosas malas” que el presidente acusó a su embajadora de cometer estaban su supuesta negativa a colgar su retrato en la embajada estadounidense en Ucrania y su caracterización de Yovanovitch como “una seguidora de Obama”.

En este punto de la entrevista, la mentira patológica de Trump se entrelazó perfectamente con su misoginia y narcisismo.

Como confirma el artículo del Washington Post que se encuentra adjunto al tuit a continuación, cualquier falla en decorar oportunamente la embajada en Ucrania con un retrato oficial del presidente estaba directamente relacionado con la incompetencia e ineficiencias de la propia administración de Trump.

En cuanto a las acusaciones de que Yovanovitch era “una seguidora de Obama”, se podría decir que tiene parte de verdad ya que la ex embajadora, una funcionaria que ha desarrollado su carrera en el Servicio Exterior desde 1986, sirvió en la administración de Obama.

Sin embargo, uno con razón también tendría que describirla como una “seguidora de Reagan”, una “seguidora de G. H. W. Bush”, una “seguidora de Clinton”, una “seguidora de G. W. Bush”, y una “seguidora de Trump “, ya que Yovanovitch sirvió admirable y competentemente en cada una de esas administraciones.

Trump no terminó con su denigración hacia una de las testigos clave en las audiencias del proceso de destitución, quién ha proporcionado pruebas contundentes sobre el esquema de soborno y extorsión del presidente hacia Ucrania para su beneficio político personal. El presidente cuestionó por qué sus perros guardianes republicanos no habían sido más agresivos al socavar su devastador testimonio y decidió que su género era la única respuesta.

“No se trata de un ángel, esta mujer, ¿de acuerdo?” de esta forma Trump calumnió a Yovanovich en la entrevista en vivo.

“Y hubo muchas cosas que hizo que no me gustaron, y hablaremos de eso en algún momento, pero solo quiero hacerles saber que no estamos tratando con una bebé”, señaló quejándose de la mujer a la que afirmó que no conocía muy bien.

Los comentarios de Trump sugieren que sí estamos tratando con un bebé, porque se trata de él mismo, ya que sus excusas infantiles por haber sido atrapado con las manos en la masa son tan creíbles como las de un niño de tres años rodeado de migajas de galletas Oreo.

El desesperado giro negativo de Trump contra los testigos presenciales de las audiencias, solo acentúan su culpabilidad tanto como su negativa a permitir que ninguno de los principales de su administración, involucrados en los presuntos delitos, testifique ante el Congreso.

Trump está acorralado y él lo sabe. Utilizará todas sus artimañas para tratar de evitar ser responsable de su comportamiento ilegal y retener la presidencia.

Sus difamaciones misóginas contra la ex embajadora Yovanovitch son solo pruebas de lo que probablemente se avecina, ya que los diversos participantes en el escándalo de Ucrania intentan decidir si será mejor mantenerse bajo la protección the Trump que podría consederles un perdón o sincerarse ante el Congreso.

Afortunadamente, cualquier insulto lanzado por el presidente hacia los funcionarios públicos responsables que exponen patrióticamente la verdad de las fechorías de la administración, puede ser usado como una insignia de honor.

Traducción y adaptación por: María Isabel Amaya

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